Nuestra Señora de los Milagros de Amil, sus imágenes


Imagen de Sebastián de Castro
Concedido por la Stma. Virgen el favor del agua abundante para su servicio que con tanta fe y amor le pidió Sebastián de Castro y su esposa Cayetana Núñez, con toda seguridad el segundo domingo de septiembre de 1778 -mes de los de más estiaje en Galicia, en el que casi todas las fuentes se agostan- estos sencillos labradores, tocados por el agradecimiento común a las humildes gentes que viven en contacto con la tierra, mandaron hacer una imagen de la Stma. Virgen la que colocaron en Roza Vella sobre la fuente del milagro. Así nos describe el hecho don Apolinar López: «sobre el caño de agua formado de piedra, puso una imagen con el título de Madre de Dios de los Milagros, y un rótulo a los pies de la imagen que dice: Año mil setecientos setenta y ocho, que fue en el que se verificó aquel suceso». (Libro I Fca. Santuario, fol. 2 y sigs.)

¿Cuál de las tres imágenes que hoy tenemos de Ntra. Sra. de Amil es la que mandó hacer Sebastián de Castro? Esta cuestión es de fácil solución, ya que de cada una de ellas tenemos datos ciertos en el archivo parroquial.

La de Sebastián de Castro es el alto relieve que de la hornacina que se halla hoy en el frontis del primer cuerpo de la monumental escalinata, sobre la fuente alumbrada con motivo de su construcción.

Se trata de un alto relieve de estilo barroco de unos 80 cm. de alto. Se halla coronada y aureolada. Dos ángeles de cuerpo entero sostienen la corona y aureola de la imagen. Viste hábito y toca monjil, que cae a ambos lados del cuerpo llegándole hasta los pies que apoyan sobre mofletuda cabeza de ángel. La Virgen sostiene a su Hijo en el brazo izquierdo tomándole el pie izquierdo con su diestra, a la manera de muchísimos cruceros de Galicia. A ambos lados de la Virgen se hallan dos candeleros de altar con sus velas respectivas. Todo el conjunto se levanta sobre una peana cuadrangular y en ella la inscripción atrás reproducida.

Nuestra Señora de los Milagros 1778
¿Quién fue el autor, de esta bellísima, devota y expresiva imagen? Los libros parroquiales nada dicen; pero podemos deducirlo por otra obra similar realizada en aquellos años y de la que conocemos al autor. En 14 de octubre de 1828, fallecía en Amil el maestro cantero Juan Covas a la edad de 80 años; entre otros legados consta el siguiente: «Dio pa. la Iglia. el crucero qe. hizo, y puso frente a la casa qe. vivió... en el lugar de Vilacoba... dijo qe. el dcho crucero se pusiese en el camino y buelta de la procesión, qe. solía hacerse en la parroquia, donde determinase el Cura, pr. haver derruido el qe. havia, una fuerte tempestad...» (Libro II. de Dif. A. P. A. fol. 102)

Analizado el estilo de ambas imágenes se ve claramente la mano del mismo artífice tanto en las del crucero como en la de Roza Vella, ésta última, mucho más tosca, como obra llevada a cabo por el artista en plena juventud, tenía entonces treinta años; pero los pliegues, las caras y cabezas de las imágenes de la Virgen tocadas con corona real, muestran con evidencia la mano de un mismo autor. A Juan Covas artista de Amil atribuimos, pues, la primitiva imagen de Ntra. Sra. de los Milagros.

La afluencia de devotos y el sitio inadecuado para el santuario en Roza Vella determinaron al Rector señor Verea y Aguiar a la elección para su emplazamiento del castro de «A Chan». Antes alumbró una fuente por el lado norte del mismo y le hizo un frontis de cantería y allí. Este traslado de la imagen desde Roza Vella a la fuente de la Chan, debió llevarse a cabo en el año 1780.

En 1813, D. Apolinar López, cura ecónomo, mandó: «pintar la imagen de piedra que está sobre la Fuente».

Este aún no fue el sitio definitivo de la primitiva imagen de los Milagros, sino que, en 1951, fue trasladada al frontis de la gran escalinata por orden de D. José Lado Formoso, con el fin de coronar la nueva fuente de Nuestra Señora. En su sitio se colocaron dos piezas del hermoso baldaquino de la iglesia parroquial que se hallaban abandonadas en una finca. Esta fuente en la actualidad no echa agua.

Imágenes de madera y vestido
Llevada a buen término la construcción de la primera capilla por el Sr. Verea y Aguiar que, como se dijo, la terminó en su parte principal en 1785, se preocupó de adquirir las imágenes de la Señora que había de habilitarla y así: «mandó formar dos imágenes, una de ellas de bulto pintada a todo costo, y la colocó dentro de la capilla, y es la que allí se venera hoy; la otra de busto, que la vistió a todo coste, con el que aún se ve y conserva de seda, color celeste, galones de plata, y flores de oro, expartidas por todo el exterior, corona y restillo de plata, y es la que se presenta en las procesiones». Así nos da el señor Velay el origen de las otras dos imágenes que se veneran en el Santuario y solemnidades de Amil.

¿Estas dos imágenes quieren representar la misma advocación de la Virgen? Opinamos que no.

Una indudablemente representa o quiere imitar a la de piedra que mandó hacer Sebastián de Castro, es la de talla o bulto. Esta mide cerca de un metro de alto, policromada, barroca, es la que no sale nunca del Santuario ocupando el centro del altar, descansa sobre un sencillo templete, sostiene en el brazo izquierdo al Divino Niño, su rostro es de gran expresión y hermosura, los ojos tiernos y llenos de misericordia para cuantos devotos sepan llamar con confianza en busca de las ternuras y bondades que encierra su corazón; ésta imagen es la que verdaderamente se debe llamar, Virgen de los Milagros de Amil.

La de busto o vestido, creemos se trata de Ntra. Sra. de Guadalupe, advocación muy popular a fines del siglo XVIII; así se la llama al menos en 1848; sin embargo tres años más tarde se la dice: «imagen de los Milagros».

Se trata de una imagen de poco mérito, artísticamente considerada, de unos noventa centímetros de alto; sostiene al Niño en el brazo izquierdo, cabeza y rostro aniñados y sumamente dulce; se halla ricamente vestida y adornada con valiosísimas alhajas, sobre todo su corona y preciosa aureola. Es la que sale en las procesiones los días más solemnes.

Grabados de Ntra. Sra. de Amil
Los libros del Santuario, con muchísima frecuencia, consignan datas de relativa importancia en la impresión de estampas-grabados de Nuestra Señora... «pa. dar a los devotos...» Sólo una vez nos da el nombre del grabador de una de estas planchas o tacos para imprimir las mencionadas estampas, la que en 1849 hizo el gran maestro grabador compostelano Cayetano Jordán.

A pesar de que el Libro de Fabrica del Santuario nada más nos habla de la lámina de Cayetano Jordán, conocemos y poseemos grabados de otros dos, una de ellas por lo menos anterior a la mencionada.

La primera conocida es un dibujo de «R. L.», el cual grabó Cayetano Rodríguez en 1817. Hoja impresa en Santiago por Paredes. Orla tipográfica. M. Casal, 20 y 1856. Rodríguez Seoane, 10. Al pie del grabado se lee «Verdadero Retrato de Ntra. Sra. de los Milagros de Amil». Seguidamente se indican en la misma las indulgencias. Dice: «Varos Sres. Prelados han concedido 240 días de indulgencia al que devotamente rezare la Letanía o Salve delante de esta Soberana Imagen». Se trata de un grabado con imagen en reproducción arbitraria; se toca con corona real y aureola terminando en sendas estrellas las puntas, la imagen del Niño potenzada en el brazo derecho, teniendo éste la bola del mundo en la misma diestra. La Virgen ostenta en la mano izquierda un ramo con dos flores. Viste traje con borduras de la época. (Museo de Pontevedra Exp. Iconográfica Mariana, año 1959. Nro. 57, pág. 7.)

 A la estampa de este excelente grabado imprime la siguiente estrofa cantada por el pueblo:

«Miña Virxen dos Milagros
ten unha rosa na man.
¿Quén lia dou? ¿Quén lia daría?
¿Quén lia dóu, poídolla dar».


En el folio 71 del Libro I de Fábrica del Santuario el Párroco Rector, don Blas Parga, consigna la siguiente partida correspondiente al año 1849: «por una lámina de cobre pa. imprimir las estampas echa y trabajada pr. el Maestro Jordán de la Ciudad de Santiago, importe 200 reales» (Libro I. Fca. Santuario, fol. A).

De momento no conocemos ninguna reproducción de este grabado, ni tampoco la lámina. De todos modos es interesante la noticia de este grabado ya que debió de ser el último o uno de los últimos del artista mencionado.

Finalmente, conocemos otro grabado en boj de factura popular, del que parece se hizo la primera tirada en el año 1897 en los talleres de Paredes de Santiago. Se trata de una pequeña estampa en la que aparece la Stma. Virgen de Amil con un ramo en la mano derecha, que remata en una flor en la que se halla posado un pájaro con las alas abiertas; el Niño con una poma en la mano derecha posando la izquierda sobre el hombro de la Virgen.  Se guarda este grabado en el Museo de Pontevedra. Es arbitrario aunque bien pudo inspirarse el autor en el primer mencionado o en el de Cayetano Jordán, que quizá por haberse perdido los dos se hizo este tercero (Museo de Pontevedra XXIII. I. M. Folleto Imp. En 1959, Nro. 58 pág. 7).

Información sacada del Libro histórico: «El Santuario de Nuestra Señora de los Milagros de Amil» de D. Antonio Rodríguez Fraiz. 1962.